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¿Se puede prevenir el TDAH?

Foto del escritor: Malena Padres Positivos
Malena Padres Positivos
hace 6 días
2 min de lectura

El TDAH es un trastorno neurobiológico con un componente hereditario de alrededor del 80 %. Por eso no se puede prevenir el TDAH, pero un diagnóstico y tratamiento a tiempo ayudan a que los niños no desarrollen cuadros más complejos.


Se puede prevenir el TDAH
Se puede prevenir el TDAH

Es posible que los niños en edad preescolar muestren algunas señales, pero normalmente no se les diagnostica ni se les trata hasta los 6 o 7 años.


A esa edad, los pequeños son naturalmente más activos, inquietos, impulsivos y distraídos que los niños escolares, así que cuesta diferenciar la hiperactividad propia de la edad de la que corresponde al TDAH. Muchos superan estas dificultades al crecer, pero otros no.


En algunos casos la atención dura muy poco, la actividad es muy elevada y el control de impulsos es mínimo, con una conducta exagerada para la edad del niño. Si tu hijo es así, restarle importancia o esperar a que madure no solo es un error, sino que puede perjudicar su bienestar socioemocional.


Los especialistas no coinciden en este punto

Algunos médicos consideran razonable diagnosticar en preescolares cuando la impulsividad, la hiperactividad y la falta de atención son extremas. Otros opinan que no conviene, porque el cuerpo y el cerebro de los niños cambian tan rápido a esa edad que es difícil confirmar el diagnóstico, que exige síntomas durante al menos seis meses y en dos entornos distintos. Además, los problemas de conducta pueden tener otras causas, como ansiedad, trastornos motores, trastorno del espectro autista u otros trastornos del neurodesarrollo.


Conductas tempranas que pueden anticipar un TDAH

  • Les cuesta mantener la atención más de unos minutos, incluso con sus juguetes o juegos favoritos, y cualquier ruido o movimiento los distrae.

  • Mantienen poco contacto visual al conversar.

  • Necesitan más vigilancia que otros niños para mantenerse entretenidos y fuera de problemas.

  • Se mueven constantemente.

  • Resulta difícil cargarlos o abrazarlos, y están demasiado inquietos para comer o ir al baño.

  • Son desordenados y descuidados: rompen o pierden juguetes con frecuencia.

  • Cuando se alteran, calmarlos puede llevar horas.

  • Con demasiada estimulación pueden descontrolarse, golpear a otros o gritar muy fuerte.

  • Su impulsividad es mayor de lo normal.

  • Sufren más caídas y lesiones, y pueden correr hacia la calle sin fijarse.

  • Les cuesta dormirse y pueden despertar en la noche con ganas de jugar o correr. La falta de sueño los vuelve más irritables y distraídos.

  • No logran escuchar cuentos, jugar solos ni colorear por más de unos 10 minutos.

  • Pueden pelearse con compañeros, caerse de árboles o ser mordidos por perros a los que molestaron.

  • Muchos hablan sin parar.

  • Desobedecen el doble que otros niños.


Si notas que su comportamiento difiere mucho del de otros niños de su edad, consulta a un neuropediatra para que revise su historial médico, y capacítate en el manejo de la conducta.


Tú conoces a tu hijo mejor que nadie. Observa su comportamiento con honestidad y sin juzgarlo: reconoce lo que ves sin etiquetarlo como “bueno” o “malo”. Esta forma de crianza consciente es la que más ayuda a que desarrolle su capacidad de autorregularse.



Mg. María Elena Huamán Alvarez

Especialista en Parentalidad Positiva para el TDAH

Magister en Neuropsicología

 
 
 

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